Ray Bradbury, en su libro "Farenheit 451", nos sorprende con un mundo donde el libro está condenado a desaparecer. Los protagonistas memorizaban los textos y los trasmitían de forma oral y lo hacían en "el bosque de las palabras".



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miércoles, 11 de junio de 2014


Por fin, tras un retraso considerable, puedo colgar la reseña del libro que leímos el mes anterior en la tertulia.
El editor de Sexto Piso, Santiago Tobón, vino a hablar con nosotras de este libro y de otros de su editorial, dándonos a conocer el trabajo, maravilloso, que realizan.

Opinión personal:
La historia narrada en “En el bosque”, de Katie Kitamura, podría tratarse de una historia cualquiera de colonización, poder sobre la tierra ocupada, las personas que la habitan y sobre la propia familia, si no fuera mucho más compleja que todo eso.

Los personajes, trazados a pinceladas, en breves párrafos, sin grandes descripciones, poseen una fuerza y una veracidad que atraen nuestra atención o nos repelen desde que tenemos conocimiento de ellos. Los sucesos que les toca vivir, de manera casual o provocada, nos golpean con dureza, intuyendo el torrente de acontecimientos que llevarán al desenlace.

Es una novela llena de confusión y secretos.
Por un lado, ignoramos dónde se desarrolla la acción, por lo tanto no importa la raza de los colonizados. 
Por otra parte el narrador parece un  espectador ajeno a los hechos, observador descriptivo de los sucesos y de los pensamientos del involuntario protagonista.
Por otro lado, el hecho de pasar continuamente del presente al pasado en la narración no parece tener más significación que aumentar la curiosidad y el desasosiego.

La novela posee un ambiente opresivo, brutal, creado tanto por la figura del padre, como por la situación política, el paisaje agreste, a medias dominado por el hombre blanco y cómo el dominio del hombre sobre la tierra se viene abajo cuando ésta se reparte entre los indígenas que han olvidado cómo se vivía antes de que la tierra “perteneciese” a alguien.

Sinopsis de la Editorial Sexto Piso:
En una sociedad colonial que podría ser cualquiera y ninguna, Tom vive con su padre y sus decenas de sirvientes en la inmensa propiedad familiar que tomaran cuando llegaron los primeros colonos a esa tierra, más de cuarenta años antes. La granja es el único mundo que Tom conoce. Todo, incluidas las relaciones de dominación con sus criados, le resulta tan natural como inevitable. Por eso, cuando escucha en la radio un discurso incendiario arengando a los nativos en contra del opresor blanco «apenas entiende las palabras, le suenan a tonterías guturales». El precario equilibrio que guarda un entorno que ha empezado a cambiar sin que tengan la capacidad de advertirlo se ve alterado con la llegada de Carine, una chica destinada a ser la esposa de Tom, con quien el padre pronto establece un feroz triángulo amoroso en un intento desesperado de aferrarse a un poder que ya no le pertenece. Al entrelazar de manera magistral el derrumbe de dos mundos, el colonial y el familiar, Katie Kitamura ha plasmado en su novela aquella idea de que el colonialismo es ante todo un fenómeno mental. La explosión de un volcán cubre todo de cenizas que dificultan la respiración, y tanto Tom como su padre, la chica y los criados intentan mantenerse a flote, alentados por el miedo a lo desconocido y por la incertidumbre del mundo que encontrarán una vez que el viento haya soplado con la fuerza necesaria para llevarse las cenizas.

Biografía de la autora:

Katie Kitamura nació en 1979 y pasó su infancia y su juventud entre Japón y California. Reside en Nueva York, y en 2009 publicó The Longshot, finalista del Premio New York Public Library’s Young Lions Fiction. Ha trabajado como consultora creativa para The Pervert’s Guide To Cinema, la tercera parte de la serie documental realizada para Channel 4 por el filósofo y psicoanalista Slavoj Žižek. Además, ha escrito para importantes medios de comunicación, como The Guardian, The New York Times y Wired, y es colaboradora habitual en Frieze y Art Monthly. 

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